sábado, 8 de marzo de 2008

"La declaración" (Un cuento breve, como un viaje en bus)

Era uno de esos pocos días, en los cuales la felicidad brotaba sin razón. Ejemplos claros de aquella sensación eran los siguientes: no me costó levantarme de la cama; mi autoestima amanecía junto con el día y el espejo me devolvía mi mejor imagen.

La noche anterior había tenido una extraña reflexión. “Esto de vivir, estar vivo... Qué cosa rara y maravillosa! ¿Será película? ¿Será realidad? ¿Estaré sumergido en un juego de computadora?”.

Sentí que era el primer día del resto de mi vida y respirando hondo me dije: Quiero desafiar a la vida, jugar con la vida, perderle el respeto, jugar, jugar y de paso, jugar.

20 minutos después, me encontraba en el colectivo yendo para la facultad. ¡Qué Bueno! Viajar con el colectivo semi vacío (hacía mucho calor para ir parado) y encima tener asiento de los singles con la ventana toda abierta. “Libre” era la palabra que mejor definía ese momento mío.

Me di cuenta que en mi mano izquierda tenía el diario “Metro”, que sin querer lo había agarrado al subir; leí un par de titulares y fui directo al horóscopo para no amargarme con tanta realidad. No llegué a leer Escorpio, mi signo, cuando vislumbré enfrente mío la cabellera rubia femenina más sensual que vi en los últimos 25 años, aunque sólo tengo 22.

Se revolvía mi interior, sentía la obligación de decirle algo, o de llamarle la atención para intercambiar un diálogo. Traté de pensar en otra cosa a los efectos de eludir el nerviosismo mezclado de auto – presión y estaba por lograr mi cobarde objetivo cuando recordé la reflexión que había tenido la noche anterior: “¿y si la vida es una película? No le puedo tener miedo a un film, la quiero desafiar, quiero jugar, atreverme a todo”.

Con la fuerza de mis impulsos saqué un papel y escribí todo aquello que sentía; mi visión de la vida, del amor, del desafío, del jugar constante, de la película real, del destino, cerrando mi camuflada declaración con que somos 2 turistas en el mismo universo, planeta, espacio y tiempo.

Podía imaginar el entusiasmo con el cual leería mis palabras. ¡Qué original!, pensé que pensaría, nunca nadie le habría dicho estas cosas.

Crucé mi mano por delante de ella con mi obra maestra. Ella se dio vuelta y fue ahí cuando observé los mismos ojos que había visto en sueños, la misma sonrisa que siempre quise conocer y la misma persona que había visto en el cumpleaños de mi novia. Era su mejor amiga.

- ¡Hola Andy! – me dijo - ¿Qué me das?
- No, nada – le dijo mi risa nerviosa -.

Me tironeó el papel y lo comenzó a leer. A mis nervios no se le ocurrieron nada mejor que bajar urgente del bondi.

Mi nueva realidad fue la siguiente: me había pasado de mi facultad y me encontraba en un descampado. Mi horóscopo decía, “Te meterás en problemas. Una relación amorosa llegará a su fin”.

1 comentario:

judith dijo...

ME ENCANTA IDENTIFICARME CON LAS SENSACIONES QUE CONTAS, QUE TRANSMITIS, QUE SENTIS...
LA HIJA DE LA LUNA