miércoles, 24 de septiembre de 2008

Sesión 11: "El trauma del contestador automático"

- Doctora, yo quería avisarle que los sábados prefiero no venir. Quisiera aprovechar ese día para descansar. Sólo que la semana pasada no me animé a llamarla y decírselo por teléfono.

- Bueno, si no te animaste es porque quizás no sea tan así y preferís seguir viniendo los sábados.

- No, no es eso. Tengo un problema cuando tengo que llamar a alguien. Me pongo nervioso, me da vergüenza. Cuando llamo a una chica que me gusta para invitarla a salir o a alguna persona importante para pedirle trabajo, me empiezo a agitar antes de marcar y me cuesta tomar esa decisión. Estoy minutos con el teléfono en la mano pensando qué decir o cómo empezar la conversación. De hecho, la practico sin llamar, simulando que estoy hablando.

- Entiendo... ¿Y qué más te pasa?

- Si me atiende el contestador automático, corto. Les tengo terror a los contestadores. Tengo un trauma con eso, me surge la fantasía de que varias personas se van a poner en ronda, alrededor del contestador automático para escuchar mi voz y reírse de mí. Ni loco dejo un mensaje, por nada del mundo. De todas formas, si llamo y no me atiende nadie siento un alivio tremendo. Mi pensamiento es el siguiente: Bueno, yo me animé a llamar, lo intenté, estoy tranquilo con mi conciencia. Si no me atendieron no es culpa mía, el destino así lo quiso, no puedo hacer nada contra eso, pero yo estoy bien conmigo, estoy en paz con mis pensamientos, y además, estoy orgulloso de mí.

- Entiendo, pero no lograste tu objetivo que era hablar con esa persona y pusiste en primer plano el intento, más que la meta. Vos tenés que lograr tu meta cueste lo que cueste, no morir en el intento. La meta es lo primordial.

- Pero en el caso de decirle que no quiero venir más los sábados, ni siquiera lo intenté. Directamente no me animé a llamarla y eso es una frustración para mí. Pero estoy seguro de lo que quiero. Estoy seguro que los sábados quiero aprovecharlos para dormir, más que venir acá. Aunque me cueste decirlo.

- Bueno, los cambios tampoco son de un día para el otro y de manera brusca. Yo diría que si no te animaste a llamarme sigas viniendo. En una de esas te puedo atender menos tiempo. Además habría que ver porqué querés dormir en lugar de enfrentarte con tus problemas.

- Es que parte de mis problemas es que estoy siempre cansado.

- Bueno, yo anoto que el sábado venís, pensalo, meditalo bien. Tranquilo, de última me llamás y me dejás un mensaje en el contestador.

6 comentarios:

Hernán Heyman dijo...

A mi me pasa.

Javi dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Javi dijo...

Brillante remate!

Lorena Frost dijo...

Para mi tenes que ir todos los días Andy....

Hermanos Bladimir dijo...

Y por qué no le pedís ir los domingos a las 6 de la mañana?
A ver si ella se la banca, o si te tiene que llamar para decirte que está borracha y no puede atenderte...

Saaaaaludo.

Pd.: Le dijiste que ponés las sesiones en el blog?

alex dijo...

a mi me pasa lo del telefono!! disco 5 veces de los nervios y corto, pero finalmente hablo. algo es algo...