martes, 15 de abril de 2008

Leer en el subte

Cuando en el subte estoy sentado leyendo un diario o un libro y noto que la persona que está a mi lado está leyendo de lo mío, ya no me puedo concentrar. Lo más llamativo es que quiero que esa persona la esté pasando bien leyendo lo que yo leo. Esto me lleva a la disyuntiva de no saber cuándo cambiar de página.
De hecho cuando estoy por cambiar de página nunca lo hago de manera brusca, sino que lo realizo lentamente para que la persona que sigue con su vista mi texto, se prepare y sepa que voy a cambiar, para no cortarle de repente su narrador interno.

En cambio, cuando me toca a mí estar en el lugar de leer lo ajeno, me pasan de hoja justo en la mejor parte y no les importa nada de mí.

2 comentarios:

Judith dijo...

No hay vez que lea tus comentarios...en que no se me dibuje una sonrisa...
Me encantas! Gracias por hacerme recordar cosas lindas...de la vida...y que hacen q uno se regocije con su interior...
La hija de la luna

Miriam dijo...

jaja muy muy bueno!!

Igual yo no leo lo de los demás. Sólo me fijo si el libro está en inglés o en castellano.

Está mal?